Mi historia...

Me llamo Blanca, comencé a hacer ejercicio a los 17 años no por amor, sino para adelgazar y verme más tonificada. Entendía el ejercicio y la alimentación como una ecuación: calorías que entran y salen. Por aquel entonces no existía tanta información como ahora.

El objetivo siempre fue cambiar mi cuerpo. Probé varias dietas y entrenamientos extremos, hasta que a los 20 decidí contratar a una entrenadora.

Aprendí a disfrutar del ejercicio, comer sin miedo y escuchar a mi cuerpo. Entendí que era un estilo de vida, no solo una dieta o entrenamiento. También fui consciente de la importancia de no solo cuidar tu físico, si no cuidar tu salud y tu mente. Tu cuerpo te habla también y no solo lo hace tu mente. Aprender a cuidarlo debería ser una asignatura obligatoria.

Pero BFIT no nació ahí.

El verdadero punto de inflexión

Cuando empecé a trabajar, la realidad cambió.

Prioricé un gym pequeño a 5 minutos de casa. Iba antes de entrar a la oficina con entrenamientos cortos y dinámicos, que me hacían sentir bien física y mentalmente.

Entrenaba 30 minutos con intención y aprendí a cocinar rápido y sencillo, disfrutando de comida deliciosa y saludable.

Escribir (Journaling) me ayudó mucho a gestionar mis emociones e identificar que me frenaba a no conseguir mis objetivos.

Ahí fue cuando decidí que quería ayudar a otras mujeres a entender que no necesitan mas estructura o rutina, si no un sistema que se adapte a sus vidas y su día a día. Y que los cambios van de dentro hacia fuera.

Entendí que algo muy valioso:

No necesito entrenar todos los días para ver resultados.

Construir hábitos sólidos, es lo que hará el esfuerzo automático por ti.

No necesito eliminar grupos de alimentos ni dejar mis comidas favoritas.

Puedo comer fuera, tener vida social y seguir avanzando.

Puedo entrenar en casa, de viaje o en cualquier parte del mundo y ver resultados.

Puedo cuidar mi cuerpo y mi mente sin descuidar mis responsabilidades.